“El carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao” Okakura Kakuzo, Filósofo e Historiador japonés. 

Como ya sabéis la alimentación es una entidad con energía propia, no sólo por su fuerza sino también porque se trata de un elemento que cautiva nuestro interés, y si hay una bebida oriental por antonomasia, sin duda esa es el Té.

Y es que de dicha infusión no sólo podemos decir que ostenta la tercera posición entre las bebidas más famosas del mundo –adelantada sólo por el agua y el café- sino que también, y en eso coincidiréis con nosotros, tiene algo mágico, difícil de explicar y que ya ha sabido cautivar a culturas occidentales tan dispares como la Británica o la Holandesa, llegando incluso a labrarse un hueco –nada desdeñable- en nuestro entorno.

Hoy, aprovechando la ocasión, teniendo como “invitado de honor” al propio Té, vamos a hablaros sobre uno de los rituales orientales más mítico; curioso e hipnótico cuyo elemento esencial lo compone dicho elemento: La Ceremonia del Té.

Lo cotidiano se vuelve trascendental

La Ceremonia del Té no es única de un solo país o de un solo acervo cultural asiático, sino que podemos encontrar que dicho rito presenta variantes topográficas, hablándose y distinguiéndose así entre las Ceremonias del Té de Taiwan o de las Ceremonias del Té coreanas; pero nosotros nos vamos a centra en esbozar la que si duda es la más conocida: la Ceremonia del Té Japonesa; la cual como primera aproximación podemos definir como un “pequeño” e íntimo ritual a través del cual se prepara y se comparte un ligero ágape cuyo plato principal, en este caso bebida, es el Té.

Una de las notas que confieren personalidad a este actos es que, para su ejecución, se siguen una serie de ceremoniosos pasos imbuidos en buena medida por postulados del budismo Zen.

Tetera Negra para el Té elaborado por Micazuki

Tetera disponible en www.micazuki.com

Es una ceremonia tan rigurosas en sus formas y compleja en su puesta en marcha que exige una formación tanto para los asistentes como para los autores, llegando a decirse que para que estos últimos puedan dominar adecuadamente los ritos hace falta una estudio de los mismos que en la mayoría de los casos abarca una vida entera.

Cuenco para el Té elaborado por Micazuki

Cuenco disponible en www.micazuki.com

El acto comienza con la elección y adaptación del lugar donde se va a llevar a cabo; lo ideal es ejecutarla dentro de la llamada “Casa del Té” -si se dispone de ella- que es un pequeño cobertizo situado en un espacio privilegiado del jardín; mientras que en caso contrario se suele elegir una estancia tranquila y apartada de la casa que se decora especialmente para los invitados particulares de cada celebración con rollos y telas ornamentales con motivos paisajísticos y/o caligráficos.

Antes de entrar en la Casa del Té, o en la habitación, el invitado debe: descalzarse, lavarse las manos y aclararse la boca con agua, entrando después de rodillas en el recinto elegido como símbolo de humildad.

Tetera para el Té elaborado por Micazuki

Tetera disponible en www.micazuki.com

Después de lo anterior comienza la ceremonia propiamente dicha donde siguiendo también una serie de pasos, se prepara el té y se comparten los diferentes alimentos.

Vasos para el Té elaborado por Micazuki

Cuencos disponibles en www.micazuki.com

En este punto, lo más llamativo, es que hay un orden para tomar el Té, los dulces e incluso repetir bebida si así lo desea el invitado, pero todo se ejecuta de forma ceremoniosa, pausada, acompasada y buscando lo transcendental en un acto tan prosaico, a priori, como lo es tomar una infusión.

No podemos perder de vista que como ritual está cargado de significado y símbolos, pudiendo observar que los Cinco Elementos no sólo están omnipresentes sino que además tienen un papel fundamental: La Madera 木 es el propio té, y está también presente en el agitador de bambú y la cuchara que se utilizan para servirlo, al que añadiremos Agua 水 calentada por el elemento  Fuego 火 en una tetera de hierro fundido (Metal 金). Los cuencos dónde será servido son de barro que representan la Madre Tierra 土, conformando así un camino que pretende alcanzar lo “valioso” entre elementos cotidianos.

Para los japoneses esta celebración no es sólo una parte de su tradición que se remonta hasta el Siglo IX, sino que también consideran la misma como un elemento distintivo de la buena educación, la cortesía y la hospitalidad; de ahí que en escuelas, universidades e incluso grandes empresas nacionales ofrezcan y fomenten que sus miembros aprendan y participen en dicho evento.

Queremos cerrar el artículo agradeciendo especialmente la ayuda prestada por nuestros amigos de Cerámica Artística Micazuki, quienes no sólo nos han ayudado a entender mejor la ceremonia del té, sino que también nos han dejado utilizar sus piezas para ilustrar este artículo, y que podréis conocer mejor en su web www.micazuki.com.

Un millón de gracias.